La gota que cae al vacío, espera mi llamado
Su alma aguarda por mis ojos pero estos no se encuentran
Calmo y silencioso es el reloj que nos acoje.
La ventisca derrotó al destino y cubrió mi rostro
de dolor y alegría, de tus pasos el comienzo
y tus huellas el final.
El beso infinito de tu aura, aún circunda por
mi escritorio. Las veces que me derrotaron son
incontables, como mío el recuerdo y tuyo el olvido.
Las hojas se desdoblan al caer en nuestro sueño, son imposibles
las palabras , es cierto, aún la noche no se calla.
De manos con incertidumbre y voz que se pierde en la música,
la historia se cuenta y canta a sí misma, de estos , mis
momentos irreales.