Camino plácidamente por la playa, esperando que alguna gaviota pronuncie tu nombre.
Tiro arena y lanzo piedras, esperando formar tu rostro en la orilla, tan delicado y tan sublime como un algodón celestial, pero tan ajeno e imposible a la vez.
Prosiguo con mi camino, esperando que alguna flor me diga cómo hacerte parte de mí, como poder caminar esta playa a tu lado , como obtener aquello que me es tan esquivo al no tenerte, hasta que me doy cuenta que he llegado al final, donde sueños, pensamientos e ilusiones se toman el reposo de la reflexión, y luego volteo y descubro que mis divagaciones , deseos , sueños y añoranzas en la arena las han borrado las olas del tiempo y del olvido.
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