El enfrenamiento incoherente nos lleva al epílogo de la incertidumbre y prefacio de la dicha que acaba de dar sus primeros pasos.
Las manos tenues que solían cubrir mi rostro, ocasionalmente también mi espíritu, se presentan ahora en nuestro tiempo a hacernos cumplir el mandato y juicio del reloj que marca la medianoche.
La vertiente blanca que afluye del destino, dibuja ríos que han de ser complacidos con tu voluntad , mi eterna .. apacible e inmóvil prisión.
Tonalidades que aciertan a cada paso, a cada movimiento sobre el camino , su camino , mi sendero...precipicio mortal.
Cielos y mares que convergen en un solo anhelo, agotamiento insufrible del pasar de los días , cuya divinidad está presente en cada alma , el único par del universo.. dimensión tan ansiada y propia .. como a la vez lejana e incipiente.
Somos imaginación material de nuestro Dios , que ha inventado del deseo reprimido , una nueva tierra , un nuevo edén, un nuevo tiempo, en aquel séptimo y primer dia.
Bueno, Paulo, sigue así.
ResponderEliminar*El hijo de Neil.
Woooooow‼ :)
ResponderEliminarlas poesis son asi simpre de enredadas ....?? pero igual me gusta esta ...sigue asi paulo
ResponderEliminarMuy bueno, sigue así...
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