Mi tiempo es el espía eterno de esta experiencia, arduo viaje que debilita mi alma pero alimenta mi corazón.
Son incontables las veces que he estado al borde de la corniza... pues mi historia no tuvo principio, y aún no vislumbro el final.
La imaginación no acepta límites, pero admite dificultades, errores por los cuales mi sentir siente el yugo de la incertidumbre.
Aquella casa que dejé en algún momento de la vida, pero cuya puerta no cerré al partir.
Lágrimas que van y vienen , como aves que cruzan el horizonte, no es suficiente el día ni tan larga la noche...
La espera suele ser cruel, aveces el premio también lo es, pero esta rueda infinita que da vueltas no se cansará de hacerlo porque es madera..
Y yo no me cansaré de estar sentado mirándola de frente, porque soy espíritu que no se averguenza de su lucha.
En este baile sin parejas , en el cual me encuentro tentado a la derrota y al olvido...son mi llanto frío y calmado.
Con aura resplandeciente que la sigue por donde sus ojos observen, estaré de pie frente a las manijas del destino.
Que me dirán por fin que mi momento ha llegado...y continuaré este relato.
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