
Por mi gran amigo y hermano mayor, Manuel Martinez. A la distancia y con un gran amor estas son sus palabras:
Viniste por alguna razón
nada fue al azar y tu nacimiento fue una inspiración
de sos seres que se amaron en un instante
naciste de ese gran profundo momento de pasión.
Nada es eterno
ni tu ser ni tu aliento,
nada es agobiante
ni la vida ni el final.
Nos angustiamos por que nos ahogamos,
nos ahogamos, porque no sabemos nadar,
no hemos aprendido a flotar
en este vorágines de mundos diversos,
adverso, casi inexplicables
de tanto pensar.
Sabemos que vinimos para morir,
pero se nos olvido el día de nuestra llegada,
y desde ese momento no entendimos
que no sería eterna nuestra alborada.
Todo lo que comienza termina,
todo lo que nace se desarrolla,
el desarrollo es avanzar en la distancia,
esa distancia es culminación.
Pero, nuevamente nos angustiamos
cuando nos llega el recuerdo del mañana
pensando que no hemos avanzado nada,
asimilando que todo pronto acaba.
Más nada de lo que no ha llegado
debe preocuparnos,
todo lo que paso quedó atrás,
el presente es lo único
que nos importa.
El presente es nuestra eterna realidad.
Después de los escritos
vienen la lectura,
después de la lectura
el aprender a entender,
nada se plasma sin intención,
nada se escribe sin emoción.
Tus estados de angustia son aprendidos
como se aprende hacer feliz.
Todo es asumido por la cultura,
cada comportamiento es un saber.
La sabiduría es aprender
aprovechando las experiencias
solo así podrás crecer,
En donde lo único que se recomienda
es dejar definitivamente de creer.
Las creencias son frenos invisibles
que nos ponen para no formar nuestro ser.
El creer es aprisionar la sabiduría
y con ello jamás podrás aprender.
No te angusties, nada es eterno,
recuerda que en la calma esta lo bello,
encuentra en la noche las estrellas
y por sobre todo vive plenamente sereno.
Con el amor de tu amigo, hermano y guia, disfruta este especial día.
